28/03/2020 La Gaceta (Tucumán) - Nota - Opinión

Se dejó guiar por la infinita curiosidad

Por Natalio Botana. Académico y ensayista.

Hay historiadores que conciben el pasado como una gran sinfonía en la que se cruzan tendencias y amplios procesos. Raymond Aron solía presentar este cuadro poniendo frente a frente, en un diálogo apasionante, a Marx y a Tocqueville . ¿Cómo olvidar, en esta vena, los frescos históricos de Bartolomé Mitre ? Hay otros historiadores, en cambio, que en lugar de sinfonías nos proponen cuartetos y menos altisonantes. Son historiadores atentos al detalle, al accidente, a una visión circunscripta del pasado. Carlos Páez de la Torre (h) pertenece a esta clase de historiadores. No dudo en calificarlo como el historiador de Tucumán, que hace que permanezca vivo el pasado de la provincia que en el siglo XIX nos legó a Alberdi y que renueva su presencia a través de los admirables estudios que Páez de la Torre (h) consagró a Paul Groussac y a Nicolás Avellaneda , el primero un tucumano por adopción que quedó cautivado por el aroma y el verdor, como los llamó Sarmiento , de ese jardín del norte de nuestra geografía; el otro, que, desde Tucumán a través de Córdoba, llevó a la presidencia de la República el sentido de la conciliación y del progreso. Pero, además, el perfil de Carlos Páez de la Torre (h) es doble, como el de un genio inquieto. Durante años LA GACETA recogió innumerables textos que hicieron más vivo aún ese pasado tucumano tan rico y tan atractivo (no puedo menos que recordar el excelente retrato que Páez de la Torre nos dejó en una conferencia, que pronunció en la Academia Nacional de la Historia, sobre Gregorio Aráoz de La Madrid ). Por todo ello, saludo afectuosamente el recuerdo de este creador y de su obra guiada por una infinita curiosidad.

#99032397   Modificada: 28/03/2020 03:47 Tirada: 50600
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